|

EL NACIONAL (C-3) / 24 DE ENERO DE 2001
...Para una mejor calidad de vida (Parte 2)
En la publicación anterior, nos referimos a la importancia
de una alimentación balanceada para el cuidado de la
salud. En esta entrega, analizaremos otros aspectos que pueden
garantizar una mejor calidad de vida para todos.
Ejercicio
y salud: Son muchos los beneficios que se derivan del
ejercicio regular. Se pueden agrupar en dos grandes categorías:
los relacionados al árbol cardiovascular y aquellos
con repercusión sobre la salud en general. Entre los
primeros están: a) una disminución sustancial
de la tensión arterial; b) incremento en los niveles
de HDL, y c) disminución de las LDL. En cuanto a beneficios
sobre la salud en general, pueden mencionarse el aumento en
la capacidad física, tono muscular, mejor control de
la ansiedad y del estrés, conservación del peso
corporal o pérdida del peso extra, mejor estabilidad
corporal, mayor resistencia a las fracturas por caídas.
De particular importancia son los beneficios del ejercicio
sobre la masa ósea, especialmente, en los adultos,
porque conduce al retardo en la progresión de la osteoporosis.
Hoy en día se conoce que existe una relación
inversa entre la intensidad del ejercicio y el riesgo de ataques
coronarios: si caminamos más rápidamente y por
mayor tiempo, vamos a reducir un poco más la probabilidad
de un ataque cardíaco.
Reducción
de peso: El aumento del peso corporal se ha relacionado
con numerosos trastornos de la salud, especialmente la aterosclerosis,
hipertensión arterial, diabetes e incluso cáncer,
tanto en hombres como en mujeres. Cualquier cantidad de peso
perdido conduce a una disminución en la presión
arterial en los hipertensos con sobrepeso. Igualmente, produce
cambios benéficos en los lípidos sanguíneos
en aquellas personas con colesterol o triglicéridos
elevados. Para alcanzar una pérdida razonable de peso
no es necesario acudir a las dietas milagrosas, basta con
adoptar mejores patrones nutricionales en conjunto con una
rutina diaria de ejercicio.
Cesación
del cigarrillo: El fumar cigarrillos es una de las principales
causas previsibles de muerte, especialmente por aquellas relacionadas
a las enfermedades del pulmón (cáncer y enfisema),
y su efecto sobre las arterias que favorece la aterosclerosis.
El humo del cigarrillo produce efectos deletéreos importantes
sobre los vasos sanguíneos, por los componentes químicos
presentes. Por ello, también es peligrosa la permanencia
en ambientes cerrados con alta densidad de humo producido
por el cigarrillo de los fumadores.
Por
ello, en cualquier paciente o individuo sano es imperativo
la suspensión del cigarrillo y los programas para la
suspensión del hábito de fumar deben estar acompañados
por los debidos esfuerzos en la prevención del hábito,
especialmente en los jóvenes ya que ellos representan
un porcentaje importante de la población. Se considera
que la cesación del cigarrillo puede estar acompañada
de una reducción mayor al 40% en la mortalidad cardiovascular.
Estos esfuerzos deben ser instituidos en todas las instancias
donde se ejerce un acto médico, con la debida promoción
educacional a través de los distintos medios de comunicación.
Restricción
salina: Las
influencias culturales han promovido cambios profundos en
los hábitos dietéticos de la población,
especialmente en áreas urbanas y suburbanas. Este hecho,
aunado al apremio de la vida diaria y a la disgregación
familiar, ha traído como consecuencia un mayor consumo
de comida rápida, que a su vez no es la más
saludable, por su elevado contenido en sal y grasas saturadas.
A esto debemos añadir que la población joven
es la más asidua a este tipo de comida, bien por copiar
el estereotipo de países desarrollados o atraídos
por la publicidad del momento, de modo que desde temprana
edad se comienzan a trastocar negativamente los hábitos
dietéticos.
Un organismo sano requiere y utiliza, aproximadamente, 200
miligramos de cloruro de sodio (sal común) por día
y la dieta normal del adulto contiene entre 3 y 5 gramos de
sal/día, cifras que varían de acuerdo a las
costumbres culinarias de cada región en particular,
siendo -generalmente- más elevada en aquellas poblaciones
costeras.
Cualquier exceso de sodio es eliminado por los riñones,
siempre que ellos estén funcionando normalmente, al
ser estos órganos los responsables del equilibrio del
sodio en el cuerpo; durante un día un riñón
puede filtrar una cantidad de sodio equivalente a 22 veces
el total del sodio corporal, y de esta cifra sólo se
elimina el uno por ciento con la orina, mientras que el 99%
restante es reabsorbido. Otras vías importantes en
la eliminación del sodio son el sudor y las heces.
Desde hace varios años se acepta el papel de la sal
en el desarrollo de la HA en individuos que poseen, bien por
un defecto genético o por mecanismos no bien dilucidados,
un manejo deficiente del sodio en diversas células
del organismo, especialmente a nivel del músculo liso
de las arterias.
Para aquellos pacientes acostumbrados a comidas ricas en sal,
es difícil la adaptación a regímenes
con poca sal o desabridos, pero esta meta se consigue con
la ayuda de otros condimentos en el momento de la preparación
de los alimentos. Al igual que con las dietas para reducir
de peso, el arte del sabor de las comidas con poca sal descansa
sobre la persona encargada de preparar los alimentos. Otro
elemento importante, como factor de éxito en el cumplimiento
de la dieta, es el evitar los alimentos procesados (enlatados,
enfrascados, empaquetados, embutidos, etc.), los cuales por
regla general utilizan como preservativos sustancias que llevan
sodio en su composición. Lo mismo podemos decir de
ciertos medicamentos comúnmente utilizados como "digestivos".
Ingesta alcohólica: Hoy en día, en base
a la evidencia aportada en estudios experimentales y poblacionales,
se acepta que el consumo moderado de alcohol reduce el riesgo
de enfermedad coronaria e indiscutiblemente, la ingesta excesiva
tiene peligrosos efectos sobre la salud con incremento en
la morbilidad y mortalidad global, a lo cual habría
que añadir las consecuencias psicosociales del alcoholismo
o de los eventos adversos sobre la salud en general.
El efecto protector de las bebidas alcohólicas en diferentes
poblaciones, con variaciones en la preferencia por el tipo
de bebida, sugiere que el etanol por sí mismo es responsable
del tal beneficio, el cual puede estar mediado por algunos
efectos protectores (como aumento de las HDL) o por reducir
componentes que favorecen la trombosis.
Aunque no hay lugar a dudas de que el etanol por sí
mismo -independiente del tipo de bebida- posee propiedades
cardioprotectoras, el vino rojo o tinto ha sido motivo de
amplias y profundas investigaciones que han acaparado la atención
de los investigadores -biomédicos o sociales- en los
œltimos años. El vino ha sido parte importante de la
humanidad, por ser una de las bebidas más antiguamente
conocidas y preparadas por el género humano, y sus
virtudes se han atribuido a una larga lista de compuestos
que son responsables de sus propiedades antioxidantes y de
la protección vascular. No obstante, es necesario aclarar:
Aparentemente, el vino rojo o tinto es superior en sus propiedades
cardioprotectoras a las demás bebidas alcohólicas,
incluyendo al "elegante y distinguido" vino blanco.
No es necesario la ingestión de vino tinto para obtener
tales beneficios, simplemente la uva como tal también
confiere la mayoría de estos efectos. Es necesario
insistir que la ingestión excesiva de bebidas alcohólicas
(incluso vino tinto) acarrea serios problemas para la salud,
y en ningún momento se debe estimular su consumo, a
pesar de sus beneficios.
Conclusiones: La educación para la salud es
el método más efectivo por costo, en cuanto
a reducir la prevalencia de la aterosclerosis y sus manifestaciones
clínicas, como la enfermedad coronaria, los accidentes
vásculocerebrales y la enfermedad arterial periférica,
al igual que otras condiciones clínicas de alto grado
de complicaciones, como la obesidad y la diabetes. El beneficio
de la modificación de los hábitos dietéticos,
visto desde la óptica económica, se ha calculado
en los estados unidos que la reducción de un 2% del
nivel de colesterol, con las estrategias dietéticas
pudiera salvar 640.000 vidas anuales y ahorrar 2,1 billones
de dólares en la cobertura del cuidado médico.
Las recomendaciones de distintas organizaciones y sociedades
científicas involucradas en la protección de
la salud, enfatizan la necesidad de maximizar los beneficios
del cambio en el estilo de vida (dieta, pérdida de
peso, cesación de fumar y ejercicio).
Es de suprema importancia insistir en un mejor conocimiento
de los alimentos sobre cuáles preferir, cuáles
restringir y cuáles eliminar. La dieta habitual debe
contener una buena proporción de vegetales verdes,
legumbres y frutas, por su elevado contenido de vitaminas,
minerales y compuestos antioxidantes, así como su escasa
o nula concentración de grasas saturadas. A estas recomendaciones
habría que añadir una mayor dedicación
al ejercicio y, por supuesto, la suspensión del cigarrillo.
Estas recomendaciones actuales no hacen más que sustentar
uno de los grandes aforismos hipocráticos: deja que
los alimentos sean tu medicina y que tu medicina sean los
alimentos. Los niños y adolescentes requieren de mayor
atención para educarlos tempranamente acerca de los
hábitos de una nutrición adecuada. Las escuelas
deben asumir el liderazgo de alcanzar esta meta. Ya que la
aterosclerosis comienza en los primeros años de la
vida, también la prevención debe iniciarse lo
más temprano posible. Es más fácil cambiar
los hábitos de alimentación en los niños
y adolescentes que intentar reemplazar los intrincados modelos
desarrollados por el adulto.
Dr.
J. Ildefonzo Arocha;
Médico Cardiólogo.
|