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EL NACIONAL (C-3) / 24 DE MARZO DE 2001
La
fiebre en el niño
Normalmente,
la temperatura corporal se mantiene en un promedio de 37 grados
(Centígrados), en la medición oral. Esta medida
fluctúa durante el día, alcanzando sus niveles
más bajos en la madrugada y sus puntos más altos
al final de la tarde. Sin embargo, existen otras causas que
repercuten en el aumento de la temperatura de nuestros cuerpos,
como por ejemplo la práctica de ejercicios, el uso
excesivo de ropas, los baños con agua caliente, el
clima cálido, etc. Todo esto puede elevar nuestra temperatura
hasta alcanzar 38 ó 38,5 grados C, pero eso no significa
que estemos en presencia de fiebre, pues la misma no es sólo
el aumento de la temperatura corporal.
¿Qué
es fiebre?
La
palabra Fiebre proviene del griego fedorai, que significa
temblor. La fiebre no es una enfermedad en sí misma,
sino más bien un conjunto de signos y síntomas,
que nos revelan la existencia de algún proceso subyacente,
como es el caso de infecciones (virales o bacterianas), enfermedades
inmunológicas, enfermedades inflamatorias, enfermedades
neoplásicas, entre otras. Sin embargo, durante la infancia,
la gran mayoría de los procesos febriles son virales.
La fiebre es una respuesta normal de nuestro cuerpo, que ayuda
a combatir las infecciones al activar el sistema inmunológico.
Incluso, se puede considerar como una señal de alerta,
ya que nos dice que algo está pasando.
¿Cómo
identificar la fiebre?
La fiebre se caracteriza por temblores o escalofríos,
aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, disminución
del apetito, dolores de cabeza y malestar general. Todo lo
anterior siempre va acompañado del consabido aumento
de la temperatura corporal (rectal sobre 38 grados C; oral
sobre 37,5 grados C; axilar sobre 37,2 grados C; ótica
o timpánica sobre 38 grados C). La evolución
de este proceso comprende tres etapas sucesivas: a) vasoconstricción
(sensación de frío, temblor, palidez); b) vasodilatación
(rubor o enrojecimiento de la piel con elevación de
la temperatura cutánea); y c) pirexia (malestar general
con sudoración y tendencia al sueño). La mayoría
de estos procesos febriles virales oscilan entre 38,3 grados
y 40 grados C con una duración de 2 a 3 días.
En general, la elevación de la temperatura no se relaciona
con la severidad de la enfermedad. Lo realmente importante
es cuán enfermo o decaído se muestra el niño,
eso es lo que cuenta.
¿Qué
hacer cuando el niño tiene fiebre?
Principalmente debemos tomar en cuenta las recomendaciones
que se señalan a continuación:
- Ofrecerle abundantes líquidos fríos que reemplacen
las pérdidas por sudoración, pero sin forzarlo
a ingerirlos.
- Mantenerlo lo más fresco posible, porque gran parte
del calor se irá a través de la piel, especialmente,
por las palmas de las manos y plantas de los pies.
- Administrarle medicamentos antiinflamatorios especialmente
formulados para bajar la fiebre, es decir antipiréticos,
de acuerdo a las recomendaciones del médico, según
la edad y el peso del niño.
- Bañarlo con una esponja y con agua tibia (29 a 32
grados C), por un lapso de 20 a 30 minutos. El enfriamiento
vendrá por evaporación del agua. Si el niño
presenta escalofríos, aumente ligeramente la temperatura
del agua (más tibia) o termine el baño. No agregue
alcohol al agua ya que puede producir una intoxicación.
Importante
Las siguientes son razones para llamar a su médico
lo antes posible: si su hijo tiene fiebre y es menor de 3
meses; si la temperatura es mayor a 40 grados C; si su hijo
se ve muy enfermo; si la fiebre persiste por más de
24 horas y no sabe cuál es la causa; si su hijo tiene
más de 3 días con fiebre; si llora inconsolablemente;
si se hace difícil despertarlo; si presenta manchas
rojas en la piel, dificultad para respirar y/o convulsiones.
Dra.
Janzet Rodríguez
Médico Pediatra
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