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EL NACIONAL (C-3) / CALIDAD DE VIDA - SEPTIEMBRE 2001
¿QUÉ ES LA RINITIS ALÉRGICA?
La
nariz está dividida en dos fosas por una pared cartilaginosa
llamada septum y además está tapizada por una
membrana que produce moco. Este moco, que es un líquido
claro, sirve para atrapar las pequeñas partículas
y microorganismos que entran en nuestra nariz mientras respiramos.
Normalmente, este mecanismo constituye una barrera efectiva
en contra de las bacterias que están en el ambiente.
¿Cómo
se manifiesta la rinitis?
La
rinitis se presenta en forma de goteo nasal, picazón
y estornudos. Este conjunto de síntomas se produce
por cambios en la mucosa de las fosas nasales, que generan
irritación y congestión de la nariz. La exposición
excesiva a irritantes ambientales, tales como humo de cigarrillos,
químicos, cambios de temperatura, estrés, ejercicios
u otros factores, pueden provocar estos síntomas en
pacientes susceptibles, como aquellos que sufren alergias
y/o anormalidades estructurales en la nariz o la cara.
Causas
y síntomas
Nuestro
sistema inmunológico está diseñado para
producir varios factores que luchan contra las sustancias
extrañas, incluyendo bacterias, virus y todas aquellas
proteínas que nuestros cuerpos perciben como amenazas.
Sin embargo, cuando el sistema inmunológico tiene una
reacción exagerada o es hipersensible ante determinados
agentes no infecciosos, ocurre una respuesta alérgica.
Comúnmente, los agentes que desencadenan estas respuestas,
conocidos como alergenos, incluyen polen, part’culas de polvo,
moho, pelos de animales, químicos industriales, algunos
medicamentos, etc.
Uno de los componentes más importantes del sistema
inmunológico en su lucha contra los alergenos son los
anticuerpos, también conocidos como inmunoglobulinas.
Entre ellas, la inmunoglobulina E es un factor clave en las
respuestas alérgicas, por lo que las personas susceptibles
producen este anticuerpo en mayor cantidad.
Durante una respuesta alérgica, la inmunoglobulina
E es la responsable de la liberación de varias sustancias
químicas. Una de esas sustancias, la histamina, produce
vasodilatación, enrojecimiento de la piel y edema de
mucosas, y cuando estos efectos ocurren en la nariz, ocasionan
estornudos y congestión nasal. Estos casos de rinitis
crónica se conocen como rinitis alérgica.
Los síntomas de la rinitis alérgica incluyen
los estornudos frecuentes, goteo o congestión nasal,
comezón en la nariz, ojos, garganta y cielo de la boca.
También pueden presentarse oídos tapados, disminución
del olfato, goteo postnasal, dolor de cabeza y fatiga. Algunas
personas, incluso, pueden notar falta de atención,
disminución de la memoria y pensamiento lento.
Algunas
medidas preventivas
Usar
forros antialérgicos para almohadas y colchones. Evitar
las alfombras. Sustituir las cortinas por persianas. Mantener,
en lo posible, las camas de los niños separadas del
suelo. Mantener las mascotas fuera de la casa o confinadas
a un área sin alfombra y fuera de la cama de los niños,
y bañarlas un vez por semana. Utilizar aire acondicionado
con filtro. Exterminar las cucarachas.
Tratamiento
- Lavado nasal: en muchos casos el lavado nasal con solución
fisiológica puede ser útil para remover el moco
de la nariz.
-
Descongestionantes nasales: pueden ayudar a secar la congestión
nasal, no se deben usar por más de uno o dos días,
ya que pueden producir irritación nasal y efecto rebote
con la subsiguiente dependencia. No se recomienda su uso en
niños, ni en pacientes con hipertensión arterial
u otros riesgos cardiovasculares.
- Corticosteroides nasales: reducen la inflamación
y la producción de moco. No actúan de manera
inmediata, pero su efecto es sostenido por tiempo prolongado.
Son de uso seguro y requieren sólo una dosis diaria.
- Inmunoterapia: se basa en la premisa de que los pacientes
que reciben inyecciones de un alergeno específico se
desensibilizan a él.
- Antihistamínicos: la histamina es el químico
liberado cuando los anticuerpos reaccionan, de manera exagerada,
a los alergenos y ella desencadena la mayoría de los
síntomas de rinitis alérgica. Los antihistamínicos
ayudan a prevenir los ataques alérgicos. Igualmente
alivian los síntomas tempranos, como la comezón
y los estornudos, y en menor cuantía los tardíos
como la congestión nasal.
Los antihistamínicos de segunda generación,
como la Loratadina y la Cetirizina, son utilizados con mucha
frecuencia como tratamiento de primera línea para controlar
la rinitis alérgica, ya que no pasan al sistema nervioso
central, y su acción es m‡s selectiva (H1) que la de
los antihistamínicos de primera generación.
Por lo tanto, la Loratadina y la Cetirizina producen mínimos
efectos de sedación, resequedad de la boca y otros
efectos secundarios neurológicos, frecuentes con el
uso de los antihistamínicos de generación anterior.
Además, se ha demostrado que su acción es más
rápida y sostenida, por lo que se administran una sola
vez al día, y son de uso más seguro en niños.
En todos los casos, si usted sospecha la existencia de una
rinitis alérgica, es importante que consulte con su
médico de confianza antes de iniciar cualquier tipo
de tratamiento.
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